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Solución

      Todos sabemos, o por lo menos deberíamos saber si no fuese por el futbol y otras distracciones, que se recuperan habitualmente muchos más restos de hombres neardenthales quede mujeres neardenthalas. De hecho, de estas casi no se encuentran restos lo que tiene intrigados a los paleontólogos, antropólogos y otros estudiosos preocupados por el devenr científico. Curiosamente, a los delanteros centros de equipos de primera división no les preocupa en lo más mínimo, es más, el ciento dos por ciento, ignora la existencia del neardenthal.        Regresando a lo intrínsecamente interesante, ahora ya podemos resolver el misterio. Es sencillo, elemental, es curioso que no se haya descubrido antes: el hombre de neardenthal se comía a las mujeres en cuanto escaseaba la caza. Y como esta escaseaba de manera cotidiana, no tenía otra solución que ingerir a su compañera en cuanto le apretaba la necesidad.       U...

Solución

      Todos sabemos, o por lo menos deberíamos saber si no fuese por el futbol y otras distracciones, que se recuperan habitualmente muchos más restos de hombres neardenthales quede mujeres neardenthalas. De hecho, de estas casi no se encuentran restos lo que tiene intrigados a los paleontólogos, antropólogos y otros estudiosos preocupados por el devenr científico. Curiosamente, a los delanteros centros de equipos de primera división no les preocupa en lo más mínimo, es más, el ciento dos por ciento, ignora la existencia del neardenthal.        Regresando a lo intrínsecamente interesante, ahora ya podemos resolver el misterio. Es sencillo, elemental, es curioso que no se haya descubrido antes: el hombre de neardenthal se comía a las mujeres en cuanto escaseaba la caza. Y como esta escaseaba de manera cotidiana, no tenía otra solución que ingerir a su compañera en cuanto le apretaba la necesidad.     ...

Incesto

Contra lo que la gran mayoría supone, Caín y su hermanito Set, no fueron incestuosos en sus relaciones amatorias. En los alrededores del paraíso yaveniano, existían otros muchos, el más cercanos e importante el de Baal, dios mucho más conocido, eficiente y culto que Yavé, y en ese paraíso es donde la familia adámica encontró las hembras necesarias para reproducirse. También, girando un poco al sur y a la derecha, podían encontrar a las egipcias, pero este pueblo que en esa época ya había construido las pirámides y escribía de corrido, pasaba de unos apestosos cabreros incultos y groseros recién llegados al mundo.

Incesto

Contra lo que la gran mayoría supone, Caín y su hermanito Set, no fueron incestuosos en sus relaciones amatorias. En los alrededores del paraíso yaveniano, existían otros muchos, el más cercanos e importante el de Baal, dios mucho más conocido, eficiente y culto que Yavé, y en ese paraíso es donde la familia adámica encontró las hembras necesarias para reproducirse. También, girando un poco al sur y a la derecha, podían encontrar a las egipcias, pero este pueblo que en esa época ya había construido las pirámides y escribía de corrido, pasaba de unos apestosos cabreros incultos y groseros recién llegados al mundo.

Uniones

Aunque a usted el cueste creerlo, es una verdad comprobada. Adan y Eva no estaban casados. Yavé no lo consideró necesario. Así se confirma que esta llamada institución es simplemente el acto ritual de la plasmación de un contrato de índole económico. Luego, una corporación financiera radicada en Roma y cuyo nombre no voy a señalar, sacraliza la ceremonia con el objeto de atesorar más riquezas.

Uniones

Aunque a usted el cueste creerlo, es una verdad comprobada. Adan y Eva no estaban casados. Yavé no lo consideró necesario. Así se confirma que esta llamada institución es simplemente el acto ritual de la plasmación de un contrato de índole económico. Luego, una corporación financiera radicada en Roma y cuyo nombre no voy a señalar, sacraliza la ceremonia con el objeto de atesorar más riquezas.

Reales cuentas

La conocida frase tanto monta, monta tanto... no quiere significar como comentan algunos malpensados que Fernando perseguía a toda mocita que se le ponía a la vista y a las que no eran mocitas también, y por lo tanto, Isabel, para imitarle, hacía lo mismo con mozo que se le cruzase, llevando ambos dos cuanta cabal de sus escarceos amorosos y manteniendo igualadas las oportunidades. La realidad es bien otra. La frase viene del monto o montante que cada uno de ambos dos tenía que aportar para sufragar los gastos de la corte y que contabilizaba celosamente el cuenta mayor de palacio, necesidad impuesta porque Isabel era un tanto de puño apretado.