Si leemos con atención el génesis y nos fijamos bien, Yavé no creó las patatas, cosa natural si consideramos que la patata es un producto americano y Colón no había nacido todavía.
Como está demostrado históricamente, el rey Arthur de Bretaña, Héroe de la tabla redonda, no murió, si no que se retiró durante una temporada a la isla Ávalon. Prueba de ello es que Felipe segundo cuando se casó con su sobrina María la Sanguinaria, juró abandonar el trono en el momento en que volviese Arthur, y esta memez no la hubiera hecho si no supiese de fuentes fidelignas que existía esa posibilidad. Pues bien, desde el momento de su desaparición, Arthur ha intentado volver en varias ocasiones sin éxito. La última, fue detenido e internado en un sanatorio mental por orden de la Thatcher, y allí le aplicaron electroshocks continuados hasta que se le quitó la idea de la cabeza. Ahora reside en una comuna de antiguos hippies en Ibiza, dedicado a la vida contemplativa, y distrayéndose con la visión del vídeo de Indiana Jones y la última cruzada.
Los egipcios pudientes eran muy aficionados a los viajes de asueto -lo que hoy llamaríamos turísticos- según se ha podido descubrir al encontrar escritos de lo que parece ser anuncios de una agencia de viajes. Encontrados en Elefantina, destaca una oferta de excursión con duración de tres semanas y todas las comodidades añadido el aliciente de contemplar la creación de un mundo por Yavé. Por lo que parece, las quinientas plazas fueron cubiertas así que podemos imaginar un corro de tiendas egipcias alrededor de Yavé y su creación, disfrutando del espectáculo y criticando también la forma en que construía el mundo y sus complementos. Por desgracia, los arqueólogos no han encontrado ninguna referencia al resultado de la excursión.